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Grian - El sueño de un nuevo mundo

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La rosa de la paz

Prólogo del Dr. Federico Mayor Zaragoza

Ediciones Obelisco

 

 

 

 

 

EL ABSURDO DEL DOGMATISMO

¿Cómo puede una gota de mar pretender que «posee» al Océano?

A lo sumo, podrá sentir al Océano en su interior, por estar hecha de la misma esencia que el Océano: agua de mar. O podrá, disolviendo sus fronteras externas, disolviendo su minúscula consciencia de gota, tomar consciencia del Océano que en realidad siempre fue y nunca dejó de ser.

El místico, el Despierto, es la gota que renunció a ser gota y se disolvió en el Océano, convirtiéndose en Océano.

El dogmático es la gota que, sin dejar de ser gota y de tener consciencia de gota, cree estar en posesión de la vastedad del Océano.

Así podríamos explicar la relación del místico y la relación del dogmático con respecto a la Verdad, a esa Verdad única y globalizadora que, por estar más allá de nuestra capacidad de raciocinio, es tan inaprensible como el aroma de una rosa; esa Verdad que sólo se puede «sentir», «vivir», y cuya fragancia impregna al ser humano que se disuelve en ella con aromas de Amor, comprensión, benevolencia, tolerancia y humildad, y con un sentimiento abrumador de reverencia y asombro.

[...]

«El pensamiento crea una división entre lo que es y lo que debería ser, y en esta división se basa la moralidad; pero ni lo moral ni lo inmoral conocen el Amor. Esta estructura moral, creada por la mente para mantener la cohesión de las relaciones sociales, no es Amor, sino un proceso de endurecimiento similar al del cemento.»

Jiddu Krishnamurti, filósofo y místico nacido en la India

[...]

 

LA REVUELTA DE LOS DEDOS

El día en que los dedos de la mano tomaron conciencia de su individualidad empezaron a discutir entre ellos. El pulgar consideraba que él era especial, por ser más gordo que los demás y por estar orientado de un modo diferente. El del medio pensaba que él había sido siempre el más útil, por ser el más largo y el que mayor capacidad tenía para extenderse y recogerse. Por su parte, el índice hacía alarde de su agilidad y funcionalidad, mientras el anular se jactaba de haber sido siempre el más elegante, engalanado siempre con anillos de oro, plata o piedras preciosas. Por último, el meñique, el más humilde, optaba por no hablar demasiado. Al fin y al cabo, ¿de qué podría vanagloriarse él, pequeño, delgado y poco llamativo como había sido siempre?

            Pero los verdaderos problemas comenzaron cuando, después de discutir y discutir, los dedos tomaron la decisión de no hablarse y llevar vida independiente. Entonces, cada vez que la mano se aproximaba a algo para agarrarlo, los dedos no actuaban de acuerdo con lo establecido en el principio de los tiempos, y cada uno intentaba agarrar el objeto por separado, esperando a que el anterior fracasara, antes de intentarlo el siguiente.

            Así, llegó un momento en que el cuerpo empezó a pasar hambre, dado que la mano sólo podía llevarle a la boca aquellos alimentos pequeños que podían apresar los dedos por separado. Fue entonces cuando el meñique, que se había pasado la vida ayudando a lo que hacían los demás, comentó:

            —¿Qué tal si cada uno pone lo mejor que tiene de sí y volvemos a actuar todos juntos? De otro modo, terminaremos pasando hambre todos.

            Los demás dedos vieron que tenía razón, y volvieron a comportarse según se esperaba de ellos.

            Desde entonces, el dedo meñique sabe por qué él nunca tuvo habilidad especial alguna que le hiciera destacar.

 

VERDAD Y VERDADES 

Al hilo del cuento anterior, ¿cómo «agarrar» la Verdad con una sola verdad?

            O, dicho de otro modo, ¿cómo alcanzar el Ser desde una única, excluyente y estrecha visión y concepción de la realidad?

            Quizás tengamos que recurrir, una vez más a los Despiertos, para encontrar indicaciones del camino a seguir:

«La relatividad nos enseña la conexión entre las diferentes descripciones de una y la misma realidad.»

Albert Einstein, físico y Premio Nobel alemán

 

La Teoría de la Relatividad no es solamente una teoría de la física. El concepto de la Relatividad se puede aplicar en todos los campos de la realidad. Al fin y al cabo, la Teoría de la Relatividad sería el descubrimiento científico, dentro del campo de la física, de «algo» que metafísicamente ya existía.

            Así pues, ¿por qué no aceptar la idea de que las verdades pueden ser relativas?

            ¿Podemos asumir la idea de una Verdad Absoluta, una Verdad que no se puede abarcar con el pensamiento, que sólo se puede sentir, vivir, y que en el proceso de intentar ponerle palabras y aplicarle conceptos dé lugar a una multitud de verdades relativas que pueden ser en apariencia contradictorias, pero en esencia Una?

            Eso quizás explicaría por qué quien vive esa Verdad Absoluta no ve contradicción en las verdades relativas. De ahí, la insistente coincidencia de los místicos de todas las Tradiciones Espirituales al decir que todas las religiones tienen un mismo origen.

La rosa de la paz, de Grian

 

 

 

 

Ilustraciones de Manuela Mompó

Ilustraciones de Manuela Mompó

 

 

 

 

 

  

Precio: 12'00 €

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